miércoles, 24 de diciembre de 2008

San Agustín, Laguna de la Magdalena-Páramo de las Papas, Macizo Colombiano





Justo donde los Andes se desprenden para formar las tres cordilleras en Colombia, se encuentra el Macizo Colombiano. A 3,330 metros de altura, está la Laguna de la Magdalena en los límites del Parque Natural Puracé. De allí es donde brota la arteria y vía natural mas significativa de Colombia: El río Magdalena. También es la cuna del nacimiento de otros ríos como el Cauca, Caquetá y Patía. Y desde luego, la cultura San Agustin.

Saliendo de Bogotá, tomé un bus en el Terminal de Transportes. Es recomendable tomar de los últimos buses para no llegar tan temprano a Neiva. El trayecto dura aproximadamente 4-5 horas. Del Terminal de Neiva salen mini-vans y también taxis para San Agustín, el pueblo. Si se cuenta con suerte, el cupo del taxi se completa rápido y va directo y mucho más rápido que las vans. El trayecto es de casi dos horas para llegar.

San Agustín es un pueblo chico y sencillo, sin embargo es muy turístico y ofrece distintas formas para hospedarse. Hay una oficina de turismo, muchos extranjeros y básicamente todo lo que el tursimo ecológico puede ofrecer: caminatas, senderismo, montañismo, espeleología, rappel, etc. La opción que yo tomé fue un hostal de aproximadamente 8,000 pesos colombianos (4.00 usd).

Las ruinas de San Agustín, o mejor, la cultura San Agustín estan ubicadas en el Parque Arqueológico. Caminando, el recorrido dura cerca de 30-40 minutos y es por la carretera principal. Al llegar a al entrada del Parque hay que pagar 3,ooo pesos (1,50 usd) y el recorrido dentro del parque está trazado por "estaciones". Conociendolo todo (San Agustín, Alto de los Idolos y Alto de las Piedras) el recorrido a pies dura aproximadamente 3 horas.
De todas formas, si bien la "fama" de San Agustín está por sus ruinas y su parque Arqueológico, hay cosas que, personalmente, estan menos intervenidas turísticamente y ofrecen alternativas muy llamativas para visitar. Un ejemplo es el estrecho de la Magdalena y la laguna de la Magdalena.

Con este antojo en la cabeza, decidí hacer las averiguaciones para ir a la Laguna de la Magdalena. En la Oficina de Turismo contacté a mi Amigo Anibal Argote. Un campesino de 50 años, nativo de la región. Me ofreció guiarme hasta la laguna durante 4 días por 150,000 pesos (75 usd). En realidad es un muy buen precio comparado con la dificultad del camino y las buenas historias que se pueden aprender de un hombre como esos. Yo negocié por 120,000 pesos y acordamos en que yo le enseñaría algo de inglés pues a él le interesaba mucho aprender palabras y frases básicas para poder hablar más con los extranjeros, que en realidad, son los que más frecuentan estos lugares.

De esta manera, salimos de San Agustín hacia Quinchana y posteriormente, Alto Quinchana. Ese primer recorrido dura cerca de 4 horas a pie, o también se puede hacer a caballo o en moto. De Alto Quinchana hacia adelante, el camino es de piedra, es una trocha y por momentos solo monte.

Los paisajes son hermosos, hay muchos rios, quebradas, nacimientos de agua, etc. Nosotros pasamso la primer noche en Alto Quinchana y al siguiente día, seguimos nuestro camino. A lo largo se ven muchos pastizales, pocas personas y el camino es confuso. La vegetación es tan densa y el clima tan impredecible que muchas veces se tapa el camino por la niebla y las nubes bajas. Otras veces es porque ya ha crecido de nuevo la vegetación y toca abrirse paso con machete.

El segundo día fue el más duro y largo. Caminamos "parejo" como indicaba mi amigo Anibal. Despues de 8 horas de camino llegamos a una casita que escasamente lograba tenerse de pie. Abrió la puerta un señor. Un tipo de piel oscura, con hablado paisa y cojo de una pierna. Como ya se llegaba la noche, abrió haciendole sombra a una vela y nos invitó a pasar. Nuestra habitación era un cuarto oscuro que compartíamos junto con gallinas y cuyes y dos camas que humanamente el señor se había esforzado por tender y mostrarlas como presentables. Esa noche me dí un banquete al mejor estilo del Macizo Colombiano: Mucho arroz blanco que hacía una montaña sobre el plato, sobre el arroz un huevo frito, al lado del plato, en un plato accesorio venía cuy frito con yuca y además unas torillas de harina fritas que le llamaban "fritas", de entrada era una taza de mazamorra y además una taza de chocolate caliente. Evidentemente no pude con todo esto. En cambio Anibal y el otro hombre comían lento y poco a pcoo toda la comida, incluso la que dejé, fue muy bien recibida. Esa noche despues del banquete real, dormí profundo hasta el otro día a las 6:00 am que iniciabamos de nuevo el camino.

De alí salimos de nuevo, con el objetivo de llegar a la Laguna de la Magdalena en la horas de la tarde. El tramo inicial, unas 2 horas aproximadamente, lo hice a caballo que conseguí por 10,000 pesos (5 usd). Anibal, gran caminante, seguía el paso al ritmo del caballo y junto a él lo seguia un niño quien era encargado de devolver el caballo de vuelta al establo. Mientras andabamos, él me contaba las historias de amor que había tenido con alguna extranjera austríaca y le daba nostalgia al recorrer los lugares que habian visitado juntos.

Después de bajar del caballo, volví a tomar mi mochila al hombro y seguí a pie junto a Anibal. El caballo quedó atras con el niño porque el puente que debiamos cruzar estaba roto y sería un peligro arriesgar a la bestia a hacerlo. De ahi en adelante se comienza a entrar al Parque Nacional Puracé. Allí los paisajes, animales, pájaros, sonidos son lo unico que vale. La contemplación por natural es el rito de cualquier cuerpo que pueda llegar allí. La conexión con la "pachamama" es una terapia necesaria. Si se camina en silencio, haciendo poco ruido, con suerte se ven Dantas, osos de anteojos, cóndores, venados, zorros, etc.

El tramo final para llegar a la laguna es una loma empinada, de 3 kms aprox. Al entrar a se ve una pequeña sabána y unas montañas que la rodean. Despues de caminar unos metros, se ve a la derecha un campo lleno de frailejones alto y bajos, y un terreno húmedo y movedizo; de no pisar bien y firme el pie se puede hundir muy profundo y quedar enterrado hasta más arriba de la rodilla. Al llegar, mi amigo Anibal me recomendó no hacer mucho ruido porque según lo que cuenta la leyenda, las nubes bajan y tapan toda la visibilidad y en el momento de regresar a tomar la trocha principal, el camino se pierde y así se ha desaparecido mucha gente que viene a quebrar con la tranquilidad y armonía de la vieja Laguna.

Despues de visitar la Laguna, seguimos el camino para salir del departamento del Huila y pasar al departamento del Cauca, tierra de paeces y del Movimiento Indígena del Macizo Colombiano. De ahi hasta la población más cercana son 4 -5 horas de camino, en un trocha que no pasa ni el ganado. Al final, está el Batallón de Alta Montaña # 4 en Valencia, Cauca. Allí nos hospedamos en la casa de unos pobaldores del lugar que me ofrecieron secarme mi pantalon con leña y el calor de la estufa. Hablamos toda la noche de las diferentes cosas que pasan por el lugar junto a campesinos, militares y mi amigo Anibal. Al otro día, tomé un bus que llega a las 5: 00 am y salí hacia Popayán.

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